Salía de casa monísima para encontrarme con Mark.
Nos encontramos hará una semana al lado del parque botánico. Había acudido para hacer unas fotos para la nueva colección de Primavera-Verano.
Como siempre guapísimo. No acostumbraba a sonrojarme pero lo hice. Nos saludamos con dos besos y nos dimos los teléfonos, ya que desde la última vez que nos vimos han pasado muchos años. Aun recuerdo aquella cita en Central Park. Fue como en las películas. Creía que tan solo sería un romance de verano, pero la cosa se alargó más de lo que creía, un año y medio, exactamente el tiempo que estuve trabajando para la Revista en Nueva York.
Volví a Barcelona, a mi ciudad, hasta que hace una semana se me ocurrió lo del parque botánico de Madrid, y aquí estoy, en Madrid, y me lo encuentro.
Me llevó a cenar a un restaurante italiano en el barrio de Chueca, hablamos de todos estos años, de los trabajos, de la Revista, de mi estancia en Madrid. Hasta que después de cenar, anduvimos por las callejuelas oscuras, me cogió de la cintura y me besó en los labios.
Subimos a su apartamento y nos enrollamos. Pasé la noche con él. Desde entonces no he vuelto a saber. Llevo tres semanas en Barcelona, y no me ha vuelto a escribir ningún mensaje, ningún email. ni nada.
Supongo que se ha vengado de la forma en la que yo terminé nuestra relación.
Veréis me tenía que ir a Barcelona. Y son muchos kilómetros de barcelona a Nueva York. Así que pensé en dejarlo. Él no quería, pero tuve que hacerlo. Le amaba. pero nuestra relación no habría continuado más de unos meses más.
viernes, 17 de abril de 2009
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
