viernes, 28 de agosto de 2009

Mark ( 2º parte)

Tengo que reconocer, que pasaron muchos días, muchos meses, hasta que me di cuenta de algo. Amaba a Mark.

Una parte de mi, me decía que no lo intentara de nuevo, para no volver a pasarlo mal, y otra parte de mi, cansada un poco del club de la soltería me dio el empujón que estaba necesitando.

No lo pensé mucho, y así suceden las mejores cosas.

- Mark, Soy yo. Te he echado de menos, te apetece que nos veamos? llámame! Ah! estoy en Nueva York, me han ascendido!

Mensaje número 1 en el contestador de casa. En total le dejé 4. Fue el máximo. Supongo que se estaba haciendo el duro. Un mensaje en su buzón de casa, un email, un mensaje al móvil y el otro, me acordaba de donde vivía y le dejé una postal en el buzón. Un poco psicópata, no? Necesitaba hablar con él, besarle, abrazarle, y decirle las palabras mágicas que tanto me costaba decir: Te quiero.



Si bueno, me han ascendido. Aunque lo cierto es que necesitaban cubrir una plaza en Nueva york y mis compis de Madrid y Barcelona, la mayoría casados, con hijos y todo el pack completo no querían modificar sus vidas.

La cosa se repartía entre 4 compañeros.

Todos pusieron condiciones, que si un poco más de sueldo, que si querían un estudio en Manhattan, etc. Yo solo les dije la verdad. Es una gran experiencia. Condiciones? disfrutar.

Parece mentira pero me escogieron, y lo mejor de todo, es que me subieron el sueldo, tengo un apartamento en Manhattan, no es muy grande, pero tengo una terraza enorme con una mi piscina. Estoy en la gloria!!

Llevaba menos de un mes.

Lo peor de todo? no conocía a nadie, solo a mis nuevos compañeros, pero ninguno me caía bien.

Estaba mi secretaria, bueno qué fuerte, quien lo iba a decir, yo con secretaria! ésta si que me caía bien, al menos al cabo de una semana hizo una cena en su casa y me invitó, ahí conocí a gente nueva, con los cuales, solo hablo con 2. Mi secre, que se llama Rachel, tiene 24 años y es un encanto, creo que llegaremos a ser grandes amigas. Y luego Robert, gay, monísimo y al que solo conocerlo, le pedí el número de teléfono, y por si os interesa, es portada de la Revsita de Septiembre!!!


Pasaron varios meses, y por fin obtuve respuesta a través del correo.

¨Hola, qué sorpresa! me encantaría que nos viéramos, pero estoy muy liado, en cuanto tenga un hueco te llamo sin falta¨.


No me lo podía creer, no quería verme. La había cagado hasta el fondo.

Así que le contesté.

¨Mark, lo siento, te hice daño. Por eso no quieres verme. pero tengo que decirte dos cosas muy importantes.¨

¨nena, tengo trabajo, me parece genial que ahora si que vivamos en la misma ciudad, pero no puedo estar por ti, al menos ahora. Te llamo en unos días¨.


No sabía si suicidarme o ponerme a llorar. Así que lloré un día, dos días, tres días, cuatro días...

Realmente no me quería como yo pensaba, pero no estaba dispuesta a pasarlo mal como la primera vez, así que me dije nena, pa lante!

Y así fue.

En la Revista todo eran halagos, aunque bueno, no estaba completa la felicidad, y Rachel que ya nos habíamos hecho inseparables, estuvo ahí conmigo ayundandome en el ámbito profesional como personal.

Ella resultío que estaba saliendo con un chico, al que posteriormente le abondonó, así que un día me la encontré en su mesa, con todo lleno de maletas rodeándola.

- Es que me ha hechado de casa, y esta tarde me instalaré en una pensión en Brooklyn que he encontrado que está bien de precio.

- Ni de coña Rachel. Mi casa es pequeña y solo tiene una habitación, pero nos las arreglaremos!!! te vienes a mi casa.

Y se vino, y ahí fue como empezamos a conocernos más y no solo por cosas laborales. Y sabíamos distinguir muy bien los dos campos. Amistad, compañera de trabajo.

Hubo un día que Rachel me llamó insistentemente al teléfono:

- Perdona, tienes una llamada importante, es él.

- ay, tengo mucho trabajo, quien es?

- Él.

- Quien es él?



Noooo!! era él.

Empecé a tener espasmos por todo el cuerpo, así que le dije a Rachel que le dijera que estaba reunida.

- No, cógelo.

- No, dile que estoy reunida, por favor, está a punto de darme una neurisma. Te lo suplico.

- Vale. Un momento.

- Oye, me dice que mires tu correo, y que le contestes después de la reunión.

- Gracias.

El correo decía.

¨Hola nena, que era eso tan importante que querías decirme? te he llamado, estás reunida, segura? o es que no quieres hablar conmigo? ahora eres una mujer importante,. sales en todas las noticias de moda, lo bien que te va todo, me alegro forastera! besos.¨.

Eso y nada es lo mismo.

No le contesté.

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