Y ahí estaba yo esperando con las piernas cruzadas, sentada a lo alto de un taburete de diseño que me tenía adormiladas las pantorrillas.
Se me estaba arrugando el vestido y este cap... llegaba tarde.
Llevaba más de media hora ahí sentada con la copa de vino blanco ya caliente, el cenicero a rebosar de colillas y las lumbares más que fastidiadas.
Así que me levanté, la cabeza me decía que le mandara a la mierda y el corazón me decía ¨no te preocupes, le habrá pasado algo¨.
Es que somos ingenuas las chicas, eh?
Qué le va a pasar?
Y no tiene mi número de teléfono para avisarme que no piensa presentarse?
Desde el instituto que no me daban plantón, y estaba muy cabreada.
Deseaba con todas mis fuerzas poder chasquear los dedos y encontrarme sumergida en mi cama nueva de Ikea, tapada hasta las orejas y pensando en el mañana, y borrar el día de hoy para siempre.
Conocí a R la semana pasada en una cafetería, sí muy típico lo sé, estaba en Starbucks leyendo mientras hacía tiempo esperando a Bea mi mejor amiga y contarnos las últimas novedades de la semana, y la cafetería empezó a llenarse.
Yo ocupaba una gran mesa con tres sillas, levanté la mirada y ahí estaba él.
Qué guapo!
¨Por favor que no se me acerque¨, es en lo único que pensaba...
Y se me acercó:
- Disculpe, le importaría si me siento aquí unos dos segundos para saborear el café, leer la prensa y compartir solo la mesa y en cuanto acabe me voy?
- En absoluto.
No nos dijimos nada en quince minutos que fue lo que tardó Bea en aparecer.
- Quien es este? Hola soy Bea. Sara es muy maleducada, no nos había presentado! y no sé porqué, porque tienes buen gusto, eh golfa?
Bea siempre hablaba mucho, y siempre tenía el don de meter la pata.
- Hola Bea encantado, lo cierto es que no conozco a Sarah, encantado yo soy R, solo erre. Disculpad. Yo ya me iba.
No sabía donde mirar, hasta que Bea sin comerlo no beberlo me proporcionó una cita.
- Eh oye! toma, este el número de teléfono donde puedes encontrar a Sarah. Está soltera sabes?
- Ah! genial. Toma, este es el mío. Disculpadme, tengo que irme.
Se dio media vuelta y como si de una serie americana se tratase, al llegar a la puerta del local, se giró y me dijo: te llamaré. Y luego medio Starbucks me dedicó un ¨ooooooohhh¨y aplausos.
- Gracias Bea, recuerdame que la semana que viene quedemos en otro Starbucks.
- Ah sido genial,. Además estaba bueno el tio,no? es que tengo un ojo...
-Y si no me llama qué?
- Te buscaré a otro.
Entonces se levanta un chico jovencito , viene hacia mi y me dice ¨si no te llama, ya te llamaré yo¨. ¨oh gracias¨eres muy amable le espeto.
- Todo un caballero, sí señor. Estos jovencitos tienen la lección bien aprendida.
Bea no deja de hablar ni debajo del agua.
Pero la jodida tiene razón en todo.
Es un año mayor que yo. Nos conocimos en el verano del 92, las dos éramos voluntarias para los juegos Olímpicos de Barcelona. Y desde entonces nuestras vidas se entrelazaron. Somos bastante iguales, aunque ella le hecha más morro a todo.
Está casada desde hace 3 años, y no quiere tener hijos, pero su marido Enrique no opina lo mismo.
Es curioso, pero a Bea y Enrique los presentó yo, y desde entonces Bea tiene la estúpida consigna de que ella tiene que hacer lo mismo conmigo, encontrarme a mi media naranja. Así que no os voy a engañar, lo de Starbucks no es nuevo, aunque siempre me sorprende su forma de actuar.
Al día siguiente:
¨Tiene tres mensajes nuevos en su buzón de voz¨
- ¨Sarah, cariño, cuando te casas?¨
Era Bea.
- ¨Neenaa ande te has metido, llevo días intentando dar contigo. Llámame¨
Bea
- ¨Eo, estás bien, me tienes preocupada. Bueno si no coges el teléfono porque llevas todo el finde con las manos ocupadas y teniendo miles de orgasmos genial, si no...¨
Entonces descolgué.
¨Cariño no sabía nada!¨, Bea me plantó, me hizo tener ilusiones y luego me plantó, y no sé nada de él. No me ha llamado, no le he llamado, mecagoenloputoshombresdelasnarices!
Porqué cuando más vulnerable estoy siempre acaban por joderme?
Creo que los hombres tienes un chip de destrucción masiva en no sé que parte del cuerpo. Cuando te ven contenta y feliz,te atacan y te joden.
Sarah
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