lunes, 11 de agosto de 2008

Había pasado dos semanas desde aquel fatídico día que me hizo recordar a aquellos capullos de los que solía enamorarme en el instituto o en la uni. Ahora ya no, los capullos habían dejado de interesarme, pero quien iba a saber que R sería uno de esos capullos.



El premio al más capullo se lo llevó y con creces el quaterbarg del equipo... siempre quise decir esta frase.. no, solo era el más popular de mi clase. Estábamos en 1º de Bup, y solíamos almorzar juntos muchas mañanas en una cafetería justo en frente del trabajo.



Él llegaba con su Vespino negra y a todas nos quitaba la respiración y a mi la que más.



Me gustaba desde preescolar, y a pesar que toda la E.g.b con él fue genial porque jugábamos a fútbol juntos y siempre me escogía la primera para formar parte de todos sus equipos, al llegar a Bup, a él solo le interesaba una cosa.



Cristina. La chica más popular de la otra clase de primero.



Ella pasaba de él, y no entendía porqué, así que venía a mi a contarme sus traumas con ella. Yo le decía las típicas cosas para que se sintiera mejor, y un día después de clase nos fuimos los dos a tomar algo a nuestro bar de siempre, entonces fue ahí cuando entre risas, me besó.
Solo un beso.
Llegué a casa transportada en una nube, y al día siguiente en clase no podía comportarme con la misma naturalidad que lo hacía antes del beso.
Y esa misma semana, el viernes nos reunimos todos en un bar que solíamos ir los fines de semana, y ahí estaba él, con Cristina, cogidos de la mano, y dándose el lote.
Me quedé tan sorprendida por lo que presencié que el muy capullo, una vez que me levanté y me fui a jugar al futbolín con Pedro y Oscar, dos compis de clase, me cogió de la mano, inclinó la cabeza y me volvió a besar.
- Me gustáis las dos.
Mi primera bofetada. Y bien pegada, y sonora.
Le dejé marcada toda la palma de la mano. Cogí mi bolso, la chaqueta y salí de ahí llorando. Y como si de un culebrón se tratase detrás de mi venía Cristina.
- Estás loca, o qué? que coño te pasa?
- Cris, le gustamos las dos, el otro día me besó a mi, y justo después de besarte a ti, me ha vuelto a besar, Entiendes?
- Será cabrón!!
Y se fue a por él como hiena en celo y le endiñó otra bofetada seguida de ¨eres gilipollas¨, a lo que yo de lejos añadí ¨y un capullo¨.
Y Cristina se convirtió en una de mis mejores amigas, junto a Bea y junto a Paula, luego está Sergio. El único chico del clan. Recién salido del armario.
Cris y yo nos volvimos inseparables, teníamos el mismo gusto para los hombres, eso era obvio y también un pequeño problema cuando salíamos a cazar.
Porque nosotras a veces salíamos a cazar la mejor pieza del mercado. Estaba complicado, supongo que ya lo sabréis, porque sinceramente, he llegado a la conclusión que el tema de encontrar a un hombre decente, es misión imposible. Los hombres decentes ya están cogidos! Y los indecentes solo son aprovechables un rato.
Ahora hablo como un tío, pero a caso no nos han hecho tanto daño que no podemos hablar como ellos? como si fuéramos sus triunfos de las grandes cazas!
Cristina ha tenido muchos novios, es cierto que no sabe estar sola, ella no lo sabe aun, pero todos los demás sí. Si lo deja con uno, al cabo de poco tiempo está con otro, y así sucesivamente.
No os lo vais a creer, pero ya en la uni, cuando las dos escogimos la carrera de periodismo, se encontró con ÉL, el capullo de la Vespino negra.
Al principio no lo reconoció pero luego fue directa a él.
- Hola, te acuerdas de mi?
- Lo siento, debería?
- Fuimos juntos a clase hasta 2º, tu luego te fuiste del insti y ya no supimos nada de ti.
- 2º de qué?
- De Bup. Bueno veo que sigues siendo un capullo. Solo quería saludarte.
- Tía, serán cabrón, y él fingiendo que no se acordaba con ese aire de chulería que aun conserva y esos ojos, y esos labios...
- Cris, jajaja- me reía mientras me encendía un cigarro en la puerta del Starbucks- de verdad le has dicho a la cara lo de que era un capullo?
- Sí tía, porque lo es, y ya sabes que yo soy muy fisna, pero me ha dado esa sensación, ay espera, dame fuego.
Cris era súper, súper, súper mega pija. A Bea no le caía muy bien, pero bueno, con el tiempo aprendí que no le tiene que caer bien a ella, si no a mi, porque es mi amiga.
Había estudiado periodismo, y sus padres le pagaron un máster en Nueva York, y ahí que se fue la tía, dos años!
Yo la fui a ver en dos ocasiones, me dejé un pastón, pero tenía tantas ganas de verla que nos recorrimos Nueva York de arriba a bajo. Me enseñaba los nuevos clubs más fashions y me presentaba a cada chulazo y a cada personaje tan pintoresco, como su nuevo novio en esa etapa, que era pintor, y ella posaba para él desnuda y luego él expuso en Manhattan y ese cuadro fue el más propuesto a abandonar la estantería de la recepción de la galería, pero Thomas, el novio de Cris decía siempre que no estaba en venta. Hasta que un día entró uno de esos nuevos ricos que le propuso el oro y el moro, sin hablar con su novia, lo vendió, y entonces ella se agarró un gran mosqueo y lo dejó.
Ella es muy dramática, es lo único casi que tenemos en común, a parte que por el mismo gusto a los hombres y los gustos musicales, pero aun así sabemos congeniar a la perfección nuestras diferencias.
Cuando vino con su máster del universo bajo el brazo se tomó un año sabático hasta que sus padres le compraron un casa. Sí, sí, una casa en San Cugat del Vallés. Un dúplex con piscina y un jardín tan grande que se podía hacer una competición de golf.
Después de eso sus padres le cerraron el grifo y tuvo que buscar un trabajo, pero no uno normal y corriente de redactora en algún periódico como yo, no, que va, ella se fue a la revista Vogue y en poco tiempo se convirtió en la redactora jefa, y todos los artículos antes de ser publicados pasaban por sus manos, ella era la que decidía en todo sobre la revista.
Desde entonces me convertí en una fan de la revista y la compraba todos los meses, hasta que un día pasé de comprarla a recibirla gartis en casa, y después vino lo mejor, todas las muestras de colonias, cremas, que Cris no quería me las hacía llegar a casa. Estuve mucho tiempo sin comprarme crema anticelulítica, porque la nueva de entonces de Lancôme era fabulosa.
Era la caña. Y sigue siéndolo aunque ahora nos veámos de uvas a peras. Y hoy por fin había llegado la ¨uva y la pera¨tenía cena con ella.
Mi trabajo era simple, pero me encantaba. Pasé de redactar en limpio y corregir las faltas ortográficas de los escritos de mis compañeros, a dirigir mi propia columna. Una columna que hablaba sobre como encontrar y donde a tu media naranja, hasta que se me acabaron las ideas, y luego me llamaron de una revista, para llevar los temas de conciertos, nuevos discos de ventas y después de estar ahí un par de meses, me fui a la radio, que es donde actualmente trabajo desde hace dos años. Llevaba un programa musical, traía a artistas invitados, iba a conciertos totalmente gratis con mi pase Vip de prensa, y escribía en la web de la emisora sobre el panorama musical.
El trabajo que tanto soñé me vino a buscar en una época en la que todo me salía regularmente mal.
Tuve mi primer novio formal, duración de un año y medio a la edad de 25 años, a los 26 y medio a punto de hacer 27, me dejó plantada, no supe nada de él, solo obtuve una carta certificada que decía: ¨ esto no funciona. Me he enamorado de otra¨.
Así que todos mis sueños e ilusiones puestas en esta relación se fueron al garete. Y caí en una depresión que me llevó a salir todos los días y emborracharme y ser más golfa de lo normal.
Pero luego cambié, a los 28 estuve totalmente dispuesta a vivir lo que sería mi primera vida en la faz de la Tierra, quería ser feliz, y aunque seguía soltera, y lo sigo, no me importa, borré todos los números de teléfono de mis amigos con derecho a roce y empecé una nueva vida, mi nueva vida.
Y de momento no me ha ido del todo mal.
Mierda, llegaba tarde y no esncontraba ningún taxi.
Salí despavorida por la calle y grité : taxiiiiiiiiii, pero al unísono escuché,- Sarah ! -
Me giré y quise desaparecer, Dios lo sabe que quise volver a chasquear los dedos y teletransportarme en el taxi hasta el restaurante donde Cris me esperaba.
- H...ol...a
Le costó pronunciar tal corta palabra. Y no me extraña. Si me hubiera comportado como él lo hizo, también nos hubiera costado a una de nosotras, aunque yo no sé si hubiera tenido el morro de saludar.
- Lo siento. Pasaba por aquí, quieres que te lleve?
Estaba totalmente alucinada.
- Tendrás morro!
Era R, R de rancio, fue el nombre que Bea le puso.
- Mira, lo siento, te he querido llamar, pero sentía pena de mi,
- Mira y no me extraña, déjame en paz, vale?
Pero el ¨déjame en paz, vale? ¨no iba en serio. Solo verlo noté como Cupido volvía a lanzar su flecha del amor, y me atravesaba el corazón, las piernas me temblaban y la respiración pasó a estar descontrolada, hasta que creía que me cogía una taquicardia.
- Oh mierda, no puedo respirar, llama a... a... una ambulancia...
Me senté en el bordillo de la acera a sabiendas que me iba a ensuciar mis nuevos jeans de Miss Sixty, entonces se acercó, se arrodilló en frente de mi, me cogió de la mano y...
- Respira hondo. Expira y aspira, expira y aspira. Estás mejor? ven sube, donde te llevo?
- E... ress, un ca.. pullo, lo... sa..bes, verd...ad?
Aun me costaba respirar.
- Lo sé Sarah, déjame llevarte.
Sarah

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