lunes, 17 de noviembre de 2008

Marc

Llegaba tarde y no recordaba el número de la calle.
Estaba lloviendo y no veía un carajo. Llamé a Marc y me contestó Lucy, su nueva adquisición.
- Lucy querida, soy...
- Hola!! en este momento no se puede poner, quieres que le deje un recado?
Muy amable ella como si fuera su secretaria, que lo era, pero no creía que lo fuera en su vida particular también.
- No cariño, dime el número de la calle, que estoy algo perdida.
- Para qué lo quieres?
- Oye bonita, dame el número que he quedado con él para entregarle una cosa.
- Ahhh valee! es el 54.
- Hasta ahora.
Marc tenía un rollo muy raro con Lucy. La había conocido en el local de al lado del trabajo en el que muchas tardes íbamos a tomarnos unas cañas. Ella se acercó a nuestra mesa y nos espetó:
- Hola chico, me has gustado, este es mi número de teléfono, aquí más a bajo te dejo mi email, por si no me localizas en el móvil. Adiós.
Marc se levantó, fue detrás de ella y le morreó.
- Maaaarccc pero que haces?
- Me ha molado la sinceridad.
- La sinceridad o lo buena que está?
- Lo buena que está, ja ja ja
- La llamarás?
- Claro, hoy mismo o tal vez mañana.
Y la llamó por la noche.
Desde entonces ha pasado un mes, y la tiene instalada en casa como una okupa y encima la ha metido en su bufete de abogados a trabajar, como su secretaria. No sabe hacer la o con un canuto y está ahí en su despacho metida cogiendo notas y de aquí y para allá con faxes e emails.
En teoría había quedado con Marc para hacer un cine, pero antes picotear algo en su casa, y lo que no esperaba era encontrarme con Lucy su fantástica novia de un mes metida en casa y con la que no me llevaba demasiado bien.
Riiinggg!
- Marc soy Sara, abre!
- Sube!
Había aparcado por suerte en frente de su casa. De su fabulosa y estupendísima casa que había heredado de papá y mamá cuando ellos decidieron mudarse al campo en su casoplón colonial a las fueras de la ciudad.
- Estás empapada querida! dame el abrigo. Un té?
Es que no os he contado que Lucy es londinense. Lleva aproximadamente 5 años en Barcelona, y sus trabajos han sido: camera de pub, camarera en un restaurante, camarera en una disco de ambiente gay, camarera en.... joooder!
- No gracias Lucy. Está...
- Si ahora sale. Llueve mucho, no?
- Un poquito.
- Maaaarc! - gritó- ha venido ... Sara!
- Hola cariño- me lo decía a mi- enseguida te cuento.
Joder espero que su novia no venga al cine con nosotros.
Sentada en un rincón del sofá y presenciando una pelea de pareja, con gritos incluidos, mirando disimuladamente para el suelo y sin saber qué cara poner. No entendía nada.
- Joder! ´- soltó Marc- qué pasa que no puedo salir con mi mejor amiga,? te lo tengo que contar todo?
- Estamos viviendo juntos, creo que si que me tienes que comentar. Qué hay de malo si voy con vosotros?
- No vas a venir. te queda claro? Sara, coge todo que nos vamos.
- Oye chicos, que sí...
- Que lo cojas todo que nos vamos!
Paam, portazo.
- Marc que ocurre?
- Estoy agobiado, no puedo más.
- Es que lleváis un mes, es normal y ya estáis viviendo juntos...No sé habla con ella, que te deje más espacio, pero de todas maneras, le tenías que haber dicho que salías conmigo esta noche. Llámala y disculpate porque no son formas.
- Joder estás a su favor? creía que te caía mal?
- Y me cae mal, pero la has tratado fatal. Tampoco se merece eso...
- Sabes qué? déjame solo, quiero estar solo, paso del cine.
- Pasas del cine?
- Si, y de ti.
- Muy bonito Marc, muy bonito. Eres un capullo.
- Lo sé. Déjame en paz joder.
Pero coño se creen los tíos? Y marc? no entiendo nada, vale soy su amiga, su mejor amiga, pero no le tengo que dar la razón como a los tontos si no la tiene, o sí?
Habían pasado dos semanas y seguía sin saber nada de Marc.
Aquella noche empada en lágrimas me fui al cine yo sola a ver una de Leo di Caprio, ya que tenía las entradas no las podía tirar a la basura así como si nada. Sesión golfa yo con otro chico, éramos los únicos de la sala.
- Estás sola?
Tengo que decir que a parte de que el chico era monísimo, me dio un poco de miedo su acercamiento. Era de noche, tenía los ojos rojos de tanto llorar y pensaba que sería una presa fácil para un asesino en serie. Al menos parecía majo, y puedo decir ahora que no se trataba de un psicópata asesino, si no de un buen chico.
- Sí.
- Estás bien?
- Sí.
- Voy a estar ahí delante, si necesitas algo me llamas, ok?
Se sentó dos filas más adelante y cuando apagaron las luces me gritó.
- Eh! estoy aquí, eh? cualquier cosa que necesites házmelo saber.
Entonces reí, a carcajada y le contesté- graciiass!, shhhh, la peli.
Me zampé una bolsa de conguitos, tres más de Emanems y dos botellas de agua. Estaba a punto de explotarme la bufeta, pero aguanté hasta el final de la peli.
Cuando se encendieron las luces y mientras me ponía el abrigo húmedo, el chico simpático se acercó y me dijo: - te ha gustado? - sí, ha estado bien. - al menos ya no tienes los ojos rojos... ahmmm te apetece ir al bar de aquí lado y comentar la película?- vale, pero antes necesito ir al servicio, nos vemos en la puerta del bar.
Estuvimos charlando hasta que nos cerraron el local. Se llamaba Maurizio, italiano y guapísimo.
Me invitó a unas cañas sin alcohol ( esa noche conducía) y me pidió el teléfono. A la hora de despedirnos fue todo como muy romántico, me cogió de la mano y me besó en la mejilla.
- Te llamaré.
El ¨te llamaré¨lo temía. Porque al final se acaba convirtiendo en ¨te llamaré cuando me salga de las pelotas, pero muñeca no te hagas ilusiones yo solo busco sexo espóradico¨.
Llevaba más de cinco años sin tener ninguna relación seria. Como Marc y yo siempre íbamos juntos a todas partes, la mayoría de veces los tíos no se acercaban porque estaba con él y creían que éramos pareja, y cuando se acercaban solo querían sexo de una noche con lo cual no me interesaba.
Conocí a Marc cuando íbamos a preescolar. Y desde entonces no nos separamos, hasta llegar a la universidad, que él escogió derecho y yo periodismo. Nuestras universidades estaba casi casi al lado, con lo cual muchos mediodías comíamos juntos.
Nunca ha habido nada entre nosotros solo amistad. Excepto una noche en la que su clase de 2º organizaba una macro fiesta en una de las mejores y chics discotecas de la ciudad. Aquella noche agarré un buen pedo y mientras bailaba al ritmo de Madonna, Marc se acercó y empezó a decirme guarradas.
- Me estás poniendo mucho..
- Sí??? como???
- Lo quieres saber?
Entonces me agarró por la cintura, me apretujó hacia su voluptuoso paquete y empezó a besarme por el cuello, hasta llegar a la comisura de mis labios , y susurrarme ¨así me pones¨...
Pasamos la noche en su pisito de soltero que por aquella época compartía con dos chicos más, los cuales ya me los había tirado. Es que en aquella época era bastante golfa.
Desperté con la peor resaca de mi vida y junto a él. No me podía creer lo que habíamos hecho. Eso sería el principio y el fin de nuestra amistad.
- Buenos días preciosa.
- Bu bu bu enos días.
- Una aspirina?
- Sí dos, gracias. Ahmm me voy a la ducha.
Me duché, me vestí me tomé las aspirinas con un café americano, le di un beso en la mejillá y huí.
Yo entonces vivía con Leslie, una chica americana tan o más golfa como yo pero con la que tenía muy buen feeling.
- Te lo has tirado? Joder Sara, no sabes lo que has hecho. Como ves el alcohol es muy malo.
- Qué hago?
- Fuck! te lo has tirado... sabes si él quiere algo más? Y tu quieres algo más?
- Leslie he deseado que ocurriera esto desde el instituto...
- Así que estás coladita... bien por partes. Quieres ser su amiga?
- Sí claro! es mi mejor amigo!
- Pues cuando cojas aire, lo llamas, quedáis y le dices que esto no puede volver a ocurrir. Si quieres ser su amiga esto es lo que hay.
Lo llamé, quedamos en mi piso. Necesitaba un sitio seguro donde poder charlar con él. Le dije lo correcto en estos casos. ¨marc me gustas, pero no podemos ser amigos y acostarnos juntos, esto no puede repetirse¨. Y tonta de mi él me espetó ¨joder Sara! pues claro que no volverá a pasar, somos muy amigos, estuvo bien, pero no eres mi tipo¨.
Vale, no soy su tipo. Somo amigos y no soy su tipo. En ese momento sentí ganas de enviarle a la mierda, pero el pánico no me dejaba hablar y menos gritar lo furiosa que estaba.
Pasaron los años y él siempre estaba con alguna chica, con Laura de mi clase, con Leslie durante unos meses, con esta, con la otra... pero nunca nadie serio. Y cuando nos emborrachábamos siempre me hacía recordar aquella noche, nos reíamos ( él más que yo) y seguíamos recordando viejos tiempos de la universidad.
Acabamos la carrera, y nos alquilamos un piso los dos. Vivíamos juntos. Duró poco. Encontró a una jovencita algo arpía que no sé porqué razón no se fiaba de mi, así que encontré un piso monísimo en el centro de la ciudad, y me fui a vivir sola. Marc se molestó, nunca le expliqué que su novia de entonces me amenazó con contarle que si no me iba le diría que estaba locamente enamorada de él. Y como era cierto, aunque antes no lo sabía con exactitud, en dos semanas y media me mudé. A él le puse la excusa que el piso estaba muy cerca del trabajo ( que cierto era) y que así no tenía que depender del transporte público y levantarme tres horas antes. Lo entendió. Dejémoslo ahí.
Princesa

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