jueves, 27 de noviembre de 2008

cena anti estrés

El amuerzo con Linda fue insoportable. Se me venía encima una montaña de trabajo y no acaba de estar segura de sí

a) sería capaz de tirar adelante con la nueva oportunidad

b) daría a basto

Empezaba a estar muy pero que muy agobiada y todo se me hacía un mundo. Lo que me jode de todo esto, es que Alice no me dijo nada de las nóminas de los redactores, ni de los fines de semana no libres ni que mi esfuerzo no se valoraría.

Linda me comentó entre otras muchas gestiones es que a parte de revisar todo el contenido de la Revista, tendría que ir personalmente, hacer un hueco cada día en mi agenda tan apretada, para personarme en cada una de las marcas de ropa, cosméticos, o de lo que sea, y presentarme, y quedar con estas para ver que artículos podíamos poner, o qué descuentos hacer.

También me comentó que la facturación de mi departamento iba a mi cargo, cosa que tampoco me dijeron.

Empezaba a mosquearme y a sentirme engañada.

- Sobretodo cielo, es para informarte, y si tienes alguna duda sobre la facturación por supuesto cuenta conmigo.

Dudas? tengo muchas dudas. Tenía que coger un día a la semana, después del trabajo para hacer un curso de facturación porque hacía miles de años que ya no hacía esto. No me acuerdo de nada, es como si todo lo anterior a la Revista hubiera desaparecido.

Por la tarde se me avecinaba más y más trabajo, así que por una vez en mucho tiempo, salí antes de hora, y me fui a casa. Me apetecía estar en casa, hacer un poco de limpieza, ordenarme las cosas y mis ideas, descansar y cenar con Marc.

Vale, tenía un sueldo súper digno, un despacho enorme, unas ventajas que pocos tenían, pero tenía más trabajo que en los juzgados.

Así que pensé en hablar con Alice, reunirme con ella y buscarme una chica, una becaria tal vez, para que me ayudara, porque estaba saturada y no sabía por donde empezar.

Me di una ducha, me vestí y en seguida Marc llamó a la puerta.

- Preparada, Princesa?

- Sí.

Nos fuimos a cenar, al mismo puto italiano que me llevó Maurizzio. AH! Por cierto, no sabía nada de él, con todo el ajetreo ni me he acordado de él, pero está visto que él tampoco de mi.

- Te gusta?

- Está bien.

- Es lo más cool

- Bueno, estuve aquí el otro día con Maurizzio.

- Sí? cuentame

Como contar que cuando estábamos en el punto más maravilloso de la velada, el momento beso, o el momento besos, lo único que pude decir por esta boquita borde fue ¨se hace tarde¨.

Marc no paraba de descojonarse, y su versión era que realmente cuando me gustaba alguien era borde de cojones. Y que tal vez el segundo paso tendría que darlo yo, porque tal vez él está un poco inseguro ahora mismo después de mi despedida.

Me contó que había despedido a su ex novia y a su ex secretaria por motivos de incompetibilidad, era la única manera de que ella no les denunciara, y ahora está Laura, unha jovencita encantadora con la que dice que haré buenas migas. Y a la que la idea del vibrador rosa le encantaba.

Llegaba a casa con medio pedo sobre las 3 de la mañana. Subiendo las escaleras para llegar a la puerta de entrada me tropecé, con tan mala suerte que me las comí. Me di con toda la barbilla en el penúltimo peldaño y la sangre empezó a esparcirse por todo el suelo, el bolso abierto y todas las cosas desperdigadas por el suelo. Me quedé durante unos segundos inmóvil en el suelo, aun estirada boca a bajo, hasta que haciendo el mínimo esfuerzo, pude llamar a Marc porque el muy cabrón iba tan pedo que no cogió el coche y nos tuvimos que despedir a la salida del restaurante y cada uno fuimos por direcciones distintas en busca de un taxi.

- Qué pasha?

- Estoysh shangrando.

Y no recuerdo nada más. Perdí el conociemiento y desperté en la camilla de un hospital, tumbada y con 5 puntos en la barbilla.

- Ha despertado.- comentó alguien.

Serían las 8 de la mañana y según me dijo el guapísimo residente alguien me trajo al hospital. Sabéis lo curioso de todo esto? No me faltaba nada del bolso. Lo llevaba todo, todo el dinero, todas las targetas, y hasta el móvil.

Como pude me reincorporé y llamé a Alice,

- Me he caído, estoy en el hospital, me han puesto puntos en la barbilla, y hoy no iré a trabajar porque me han dicho que respose todo el día, y un desconocido me trajo al hospital.

- Ohhh pobrecita. Ya puedes mover el culo hasta aquí, por mi como si vienes con silla de ruedas, pero no te puedes permitir cogerte el día libre.

- Perdón? no, no Alice, no voy a venir. Voy a descansar.

- Si no vienes el lunes no hace falta que pongas un pie aquí

- Si el lunes me despides, te denunciaré si hace falta.

- Haz lo que quieras. Te lo he advertido.

Perdón? así empezamos el puto día del viernes?

- Tiene que hacer reposo, ha sido una caída muy mala, descanse todo el fin de semana.

Llegué a casa medio mareada, me metí en la ducha, intentando que la jodida gasa que cubría toda la barbilla no se me mojora.

Me vestí, me pinté y descubrí entonces que tenía la mejilla derecha algo inflamada por la caída. Me maquillé bien, me tomé un zumo con dos tostadas con jamón y cogí el coche.

Aparqué y me dirijí directamente al despacho de Alice.

- Buenos días

- Ay querida, que aspecto más lamentable, vete a casa y cuídate.

- Que me vaya a casa? ahora que he venido? Que te den. Ahora si que tienes un motivo para mi despido, y sabes qué? que me la suda. Ah! por cierto, la facturación no la pienso hacer, que lo sepas. Ciao!


Me fui al bar de la primera planta y me encendí un cigarro, mientras veía a Alice que caminaba hacia mi furiosa.

- Que se-a- La interrumpí- Dé-ja-me tranquila! Que sea que?? que, que no entiendes?

- No creo que se necesario tu comportamiento.

- Que no crees que es necesario? te llamo desde el hospital, y me dices que si no vengo que me vaya despidiendo del trabajo, y decido venir, y me ves, y me dices que me vaya a casa, pero de que vas?

- Cielo, pensaba que era mentira

- Ahmmm pues empezamos bien, si tu no confías en mi... déjame en paz. No quiero hablar contigo, Me has ofendido

- No es necesario que alces la voz... ssshhh

- Shhh qué? no quieres que se entere nadie, pues te fastidias!

´Me cogió del brazo cuando ya me iba derechita al ascensor, por supuesto para irme a casa.- Lo siento. Anda vete y descansa. Perdona, pero es que hoy tenemos mucho trabajo y..

Se abrieron las puertas del ascensor y ahí estaba él. Maurizzio.

- Hola guapa! que te ha pasado?

- Me he caído...- y empezé a llorar como una niña pequeña y me abracé a él. Me rodeó con sus brazos de modelo, mientras me susurraba ¨no pasa nada, no pasa nada¨.

- A donde vas?

- A casaaa!! - seguía llorando no podía parar, estaba dolorida, estaba cabreada y estaba avergonzada. El kit completo.

- Tengo sesión de fotos, en dos horas estaré en tu casa, o tal vez tres, espérame, vale? iré a verte.

- Te acuerdas donde vivo?

- Si claro.

Entonces hizo algo, me besó. Y se despidió con un hasta luego y por fin sentí eso que se llama ¨mariposas¨me temblaron las rodillas y noté unas vibraciones en el estómago.

Llegué casa y me metí en la cama y lloré y lloré hasta quedarme dormida.

Desperté ya de noche y Maurizzio no había venido tal y como me dijo. Me hice un vol enorme de palomitas me puse mi película preferida para momentos tristes y deprimentes, y me estiré en el sofá.

Al cabo de poco llamaron a la puerta, abrí y era Marc.

- Aiiiixxx vaya hostia! como te encuentras?

- Mal.

Nos sentamos en el sofá y justo volvió a sonar otra vez el timbre, joder quien es? dije con una súper mala leche. Soy Maurizzio. Vale sube, le contesté.

- Maurizzio, Marc, Marc, Maurizzio.- Quieres tomar algo?

Y los tres volvimos al sofá, comiendo palomitas y bebiendo cervezas.

Marc se fue en cuanto acabó la peli con la excusa de que había quedado, y me quedé a solas con él.

1 comentario:

Mi Alter - Ego Super Espiritual dijo...

No todos los dias son muy bonitos,
aunque la mayoria son lindos...
a mi criterio claro esta o descriterio ¿?

bemdiciones