Estaba súper, súper nerviosa, solo me quedaban cinco minutos para ir a hablar con Alice.
Y es que ella tenía una gran manía, no presentarse en su puerta a no ser que fuese en punto o pasados unos minutos. Si por mi fuera estaría por ahí cerca poludando, en su lugar estoy en el baño de mi mini despacho haciendo los últimos retoques a mi voz, mis labios, mi rímel, mi blusa, que comiendo tuve la mala suerte que me salpicó un poco de vino en mi camisa blanca y limpia de esta mañana.
Bien son las cuatro en punto, me digo a mi misma. Respiro hondo y me dirijo por todo el pasillo de madera oscuro con paredes blancas impolutas con paso firme, marcando el paso y haciendo sonar los tacones contra el parqué.
- Qué bien, ya estás aquí, pasa cielo, cierra la puerta y siéntate.
Carla!!! - le pega un grito que casi me deja sorda, a su nueva recepcionista.
- Sí?
- Un café solo largo sin azúcar y... cariño, qué quieres?
- Ay, no gracias, nada.
- Venga no tengo todo el día... - Le ordena con voz muy desagradable a Carla.
Me siento, intento estar recta, siempre tiendo a corbarme, intento parecer una señorita, cruzo las piernas, las descruzo, me empieza a temblar todo el cuerpo y Alice me dice:
- Cariño, relax. No tienes que estar nerviosa. Vamos a hablar de tu futuro. A ver, llevas con nosotros ya casi cuatro años. Tres meses de becaria, un año y medio de secretaria de Michael Joseph ( vicepresidente de la Revista), y el resto ( se le dan fatal las matemáticas) en redacción. Estoy muy contenta contigo, y me gusta como trabajas, que tengas el despacho limpio y las ideas tan brillantes que se te ocurren, sabes lo que quiero y eres una buena chica y creo que te mereces una grandísima oportunidad. Mira, Elisa no me rinde mucho últimamente con sus idas y venidas al colegio de los niños, tú en cambio estás soltera y no tienes muchas preocupaciones, no te doy este puesto por tu condición de soltera, que espero que encuentres a alguien, por cierto me ha comentado Linda que hoy tienes una cita, ( ein??) así que no te voy a robar mucho tiempo. Elisa como bien sabes, - ya era hora! - le espeta a Carla cuando llega con su café largo americano. Le da un pequeño sorbo, y continúa - pues bien, que te parece ser mi redactora jefe? me explico, trabajarás para mi, en el despacho grande y bello de aquí al lado, te encargarás de todo lo que tenga que ver con la revista, entrevistas, moda y complementos, salud y belleza, todos los artículos pasarán por tus manos, tú darás el visto bueno en todo, tendrás a Carla a tu disposición para que te haga los recados, y sobretodo tendrás un 80 % de aumento en tu sueldo, te quiero dar el cien por cien pero hasta que no vea como funcionas con tanta responsabilidad, a pesar que me fío de ti, y confío en ti, no quiero anticiparme. Qué te parece?
- Vaya Alice!! Es sin duda la mejor oferta de trabajo que he tenido en años. Tu que crees? Claro, si, sí, sí y síiiii!!!
Estallo de alegría y no puedo contenerme las ganas de llorar. Han confiado en mi, le gusto me adora.. aaaaiiixxx.
- Está bien, mañana a primera hora tus cosas ya estarán en tu nuevo despacho, tu número de extensión es el 021 y Carla te pondrá al corriente de tu nueva agenda.Primero de todo, hoy vete a casa, ponte guapa y estupenda y sal a conquistar a ese muchachito. Enhorabuena.
- Alice, muchas gracias. Estoy ansiosa por trabajar codo a codo contigo.
- Ah! Sara!!
- Sí?
- Nada, me alegro que estés contenta. Anda veeetee!!
- Si, - me río- hasta mañana.
No me lo creía, por fin tenía una oportunidad para demostrar mi valía.
- Sara!
Me grita Carla desde su mesa. - Enhorabuena. Si tienes un momentito, te he escrito todo en word, y si puedes lo lees y si no pues mañana te voy contando sobre la marcha. Ah antes que se me olvide,- que vaya bien!- y me giña un ojo... Le devuelvo el guiño y me voy a mi antiguo mini despacho para ir recogiendo un par de cosillas y ponerlas ya en cajas que tan amablemente alguien ya las ha puesto encima de mi mesa.
- He sido yo, espero que no te moleste, esta tarde antes de salir te haré la mudanza.
- Ah Carla,,,... la haces tu? no mujer, no te preocupes, ya me voy llevando unas cuantas cajas.
- No Sara, déjalo, me ha dicho Alice que lo haga yo.
- Bueno Carla, no vamos a discutir por eso, no? Déjame, que me hace ilusión!
- Está bien! aunque si te quedan cositas no te preocupes que mañana lo tendrás todo en tu despacho, entendido?
- Gracias, guapi!
Dior mío! tenía un despacho enorme, casi casi tan grande como el del director de la Revista. Una mesa enorme de cristal, un portátil y otro ordenador de color azul cielo, un lapicero y un jarrón de cristal con un tulipán rosa reposaban sobre la enorme mesa. Al lado de la puerta un sofá de tres plazas de color marrón chocolate y unos cojines a cada lado de color crudo, una mini mesita de conjunto como la del despacho y unas vistas de infarto! Al lado de la ventana un jarrón enorme de cristal con unas cañas de bambú gigantes y una estantería blanca con miles y miles de revistas de todas nuestras portadas.
Estaba totalmente alucinada, aunque el hecho que Elisa no gustara con sus idas y venidas, y que yo estuviera soltera me tenía algo mosca, y un súper aumento de sueldo. Increíble.
- Sara, no sé si es de tu gusto el despacho. - me susurra Linda desde la puerta.
- Linda, estoy alucinando! es precioso, pero estoy súper contenta con mi nuevo trabajo. Qué has tenido algo que ver en la decoración?
- Alice me comentó que quería ascenderte, y por supuesto le dije que haría bien en hacerlo, entonces me dijo si sabía más o menos tus gustos en decoración y recuerdo aquella escapada en Habitat y en Ikea, entonces me diste ideas y espero que te guste.
- Te voy a matar! porque además... le has contado a alguien más que tengo una cita esta noche?? eeeh???
- Se ríe, entra en la estancia, y cierra la puerta, - Sí, lo siento estaba almorzando el otro día con Alice y Carla y hablando del personal saliste tu, entonces recordé lo del italiano, espero que no te moleste, solo lo saben ellas y Michael.
- Michael? El Sr. Joseph? Eres una guaaarrra!!
Las dos estallamos en gritos de risa escandalosa y como niñas pequeñas nos tapamos la boca e intentamos que no se nos oiga en todo el edificio.
- Shhhh... como venga Alice nos capa a las dos.
Seguimos riendo y mierda, llaman a la puerta.
- Toc, toc, se puede?
-Adelante, - digo yo disimulando que me estoy partiendo de risa.
- Está todo bien por aquí?
- Carla! que susto por Dior!
- Perdona, es que he oído risas...ah hola Linda, no te había visto. Ven un segundo.
- Dime.
- Mañana a primera hora te instalan el teléfono, mi número de extensión es el botoncito rojo, justo al lado del verde que es el de Alice, y al lado del rosa que es el de Michael. Ahhh Tu fumas no?
- Mmmm sí, porqué?
- La ventana es un m ini balcón, podrás fumar en el balcón Alice lo hace también, tal vez coincidas con ella y todo.
- Mmmm gracias Carla,´- interrumpe Linda- creo que esto se lo puedes comentar mañana por la mañana no crees? gracias. - Adiós-
- Linda, no trates así a mi-nue-va-se-cre-ta-ria, - voy canturrendo mientras no puedo dejar de sonreir.
-Joder es una plasta, además la tendrás que poner firme porque te coge confianza y luego vas a ver como al final de ordenar tu, lo acabará haciendo ella. No dejes que te programe la agenda, antes te lo hago yo! ojo, eh? es un poco puñetera, pero es la nieta de no sé qué socio, y ya sabes.
Oye, son las 19h ya, tu no habías quedado?
- Joder, joder , joder, me voyy.
Nos damos dos besos, me acompaña al ascensor y me susurra: - a por él!
Ya eran las nueve y media, tenía media hora para acabar de arreglarme. Me había depilado, incluso me había dado tiempo de pintarme las uñas de los pies, e incluso ya tenía el pelo arreglado. El vestido de Dior era demasiado para mi primera cita, así que fui informal pero arreglada. Los vaqueros azules de la nueva colección de Armani, top negro de Custo, unas sandalias rojas de Camper con taconazo de casi diez centímetros que me estilizaban la figura, y El Bolso. El nuevo y súper buscado por las celebrities de Ives Saint Laurent. Un fular negro, pendientes de perla, los que siempre utilizaba para cuando tenía una primera cita, y me rocié de Escada mi colonia preferida.
Faltaban diez minutos para que dieran las diez en punto. Me senté en el sofá, me encendí un cigarro y cogí la revista Cosmopolitan que Roxana, mi vecina de rellano, siempre me dejaba en mi buzón para según ella, que me cogiera ideas. Y oye, he de reconocer, que me las ha dado.
Diez y cinco, otro cigarro, mierda, pensaba. Me ha dejado plantada el puto italiano. Es que cuando me enfado digo muchas palabrotas. Joder, soy una gilipollas por... y de repente el móvil.
Joder quien coño será ahora!! me digo furiosa.
- Sara, siento el retraso, he tenido trabajo hasta ahora, ya puedes bajar, estoy en la esquina. Tutto benne?
- Maurizio, tutto benne, io pensare que tu...
- Anda baja!
Y no me había dejado plantada. Dior! como estaba Maurizio de bueno. Coche negro cupé, diría que era un Mercedes, pero no me había puesto las gafas rosas y ....
Princesa
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario