Y no me había dejado plantada. Dior! como estaba Maurizio de bueno. Coche negro cupé, diría que era un Mercedes, pero no me había puesto las gafas rosas y casi no lo veía.
- Estoy aquí!
Gritó por la ventana del copiloto.
Creo que te quiero, pensé.
Nos fuimos a cenar a un italiano. Era un restaurante bastante cuco y por lo que más adelante me comentó, propiedad de su hermana María.
Las piernas me empezaban a temblar y no acaba de coger la postura. Encima no sé podía fumar.
- Te veo algo nerviosa. Estás guapísima si eso te tranquiliza.
- Gracias ( me sonrojé), Es precioso este restaurante. Me encanta! No había estado nunca.
- Sí, está bien, pero ya verás que bien se come.
Le suena el móvil con una música muy estridente, diría que eran los Franz Ferdinand.
¨sí, lo sé, mañana, a las diez, vale, no pero, Lui me comentó que seria Gabanna, vale, chi vediamo domani¨.
- Lo siento, una llamada de trabajo. A qué te dedicas?
- Pues primero de todo te diré que me han ascendido, y soy redactora jefa de la Revista.
- Trabajas en La Revista? Conozco a Alice Freeman, ella me hizo unas fotos para el año pasado...
Unas fotos?
- Ahm sí? mmm unas fotos? ( no lo podía creer, modelo?) Eres modelo?
- Sí normalmente estoy siempre con Gabanna, aunque Alice me hizo unas fotos para Dior. Llevo en esto desde que era pequeño, me gusta mucho, y ahora estoy en la ciudad por la Pasarela de Moda de Barcelona. Te quería decir que tengo unas invitaciones, y si querrías acompañarme el lunes por la tarde.
Me había quedado muda. No podía articular palabra. Modelo? me repetía una y otra vez en mi cabeza. No os lo creeréis pero la primera vez que lo vi en el cine me recordó a un modelo que vino a la Revista y Alice me dijo que qué me parecían sus fotos, entonces yo , me acuerdo como si fuera ahora, ¨me encanta, es mi tipo¨. ¨Lo sabía¨.
- Sara! estás bien?
Reí.
- Sí, me he quedado un poco parada, porque no quiero ser pretenciosa, pero el día del cine me recordaste a alguien, y hasta ahora no me he acordado. Le di a Alice mi punto de vista sobre tus fotos.
- O sea, que me cogieron gracias a ti?
- No, no, no quiero decir eso, Alice me dijo ¨qué te parece¨, entonces le contesté.
- Y que te parecieron?
- Muy bueno. Muy buenas, - rectifiqué en seguida-
Risas
- Así que puedo contar contigo para otros fotos?
- Nunca se sabe, quizá para algun calendario de ... o... otra portada.
- Un calendario de qué?
Iba a decirle lo que pensaba, ¨un calendario de tíos macizos¨pero no, me negaba, era mi primera cita y creo que la última, porque se estaba convirtiendo en una cita de trabajo.
- Podemos hablar de.. pasas mucho tiempo en Barcelona?
- Sí. Tengo una casa a las afueras, y aunque siempre esté volando por toda Europa, cuando tengo cosas en España intento venir. Me encanta Barcelona. Eres muy afortunada.
- Afortunada de vivir en Barcelona? bueno, tal vez. De qué parte eres de Italia?
- De Roma. Soy Romano! te gustan los romanos?
- Sí, me gustan los romanos, los sicilianos, es que adoro Italia.
- Tendríamos que hablar en italiano.
- Sí de vez en cuando. - río- estaría bien, y así practico contigo, porque últimamente lo tenía muy olvidado.
- Pues cuando quieras ¨parliamo en italiano¨.
- Bene! me piace! eh Maurizio quante ani?
- La pronunciación muy bien, - se ríe- 28. Y tu?
- Treinta.
- Buena edad.
Reímos.
Compartimos un tiramisú delicioso, y como a veces soy bastante desastre, sobretodo cuando estoy nerviosa, en vez de limpiarme los labios con la servilleta, intenté disimuladamente pero sin éxito hacerlo con la puntita de la lengua. Entonces Maurizio ( creo que te quiero) se acercó hacia mi y me limpió los labios con su servilleta.
Creía que en algun momento mi corazón pararía de latir. Tenía miedo que me entraran espasmos de tan nerviosa que estaba y sobretodo quedar mal ante él. Pero sobretodo me entró un pánico interior y miles de preguntas empezaron a atacarme por dentro. ¨Le gustaré?¨, ¨ Solo quiere que seamos amigos¨, ¨Será mi futuro marido? ¨.
- Sara, quieres café?
- Ejem, no gracias.
- Il conto per favore. Grazie.
Ves saliendo, un segundo, en seguida salgo, me dijo. Así que me puse el fular, y me encendí un cigarro.
Las calles estaban ya adornadas con las luces de Navidad, y quedaba un mes aun. El suelo mojado, había refrescado un poco más, y me entró un escalofrío que me recorrió todo el cuerpo. Había sido un cita fabulosa, y tan solo esperaba que me acercara a casa y tal vez vernos otro día.
- Ya está. Vamos?
- Sí.
- Había pensado que como aun es temprano, podríamos ir a un bar y tomar una copa. Qué te parece?
Miro la hora, exactamente las doce y media, y no me acordaba que mañana tenía que estar en el despacho a las ocho de la mañana. Así que pensé que tal vez habrían más citas si también me retiraba a tiempo, porque creedme, estaba a punto de decirle ¨sí quiero a todo ¨.
- Maurizio, esta noche me lo he pasado muy bien, y espero que podamos quedar otra vez, pero es que tengo que levantarme muy temprano mañana, si no te importa me retiro a casa.
- Te llevo, no pasa nada, Yo también tengo unas fotos en la otra punta de la ciudad y tengo que madrugar, tal vez no tanto como tu, pero me tengo que levantar pronto porque a parte tengo unos recados pendientes. Ha sido un placer conocerte y atmbién me lo he pasado muy bien.
Me llevó en su coche y me dejó justo en frente del portal de casa. Me estaba sacando el cinturón de seguridad cuando se acercó y me susurró al oído ¨quiero volverte a ver¨, entonces yo buscando las llaves dentro del bolso, muy nerviosa, y con una sonrisa interior de oreja a oreja. Me cogió de la mano, me tocó el pelo, ladeó la cabeza y me besó.
Un beso corto pero intenso, y tan solo pude articular tres palabras.
- Se hace tarde.
Princesa
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

1 comentario:
VAYA VIDA LA TUYA QUERIDA
Publicar un comentario